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miércoles, 11 de mayo de 2016
alianzas electorales en México
Las
alianzas electorales en México entre la izquierda y la derecha son parte de la
historia de la alternancia en los estados de la República. El argumento central
es que se rompa la dominancia del PRI en la política local. De esta manera se
trata de desmontar una forma de gobernar vertical alejada de las preocupaciones
sociales y las propias necesidades estructurales que los estados de la
República demandan. Cuando el poder Ejecutivo Federal y gobernadores pertenecen
al mismo partido se refuerza una dinámica de sometimiento de facto al proyecto
nacional dejando en segundo plano la agenda estatal. Este argumento obliga a
reconducir el debate para inferir cuál es la agenda que el PRD debe defender,
pues las alianzas no deben quedarse en un asunto meramente electoral, la
alternancia implica cambios institucionales que redefinen la relación del poder
político y los ciudadanos, desde esta lógica lo que importa en la agenda social
no sólo es la relación representante –
representado, si no la relación gobernante- gobernado la cual implica la
calidad del mando y el tipo de decisiones en temas en el que la izquierda puede
colocar una serie de temas que determinan cambios ingentes que aquejan a la
sociedad: satisfactorios servicios que son competencia tanto de la federación
como del estado, es así que la gestión de la vida pública se convierte en un
elemento clave apara advertir el principal motivo por el que las alianzas
electorales deben ser promovidas como estrategias políticas que posibiliten
transformaciones sociales en la vida cotidiana
candidatos independientes en México
Una candidatura independiente requiere de un escenario polarizado
en el que el perfil de sus contendientes no sea atractivo para el elector; se
agrega el desempeño gubernamental como factores que potencian la opción que un
candidato sin partido representa. Sin embargo, hay factores que es necesario
considerar como son: la estructura con que cuenta para contender, una campaña
demanda además de financiamiento, un equipo operativo que conjuntado con una
exitosa campaña electoral redundan en la obtención del triunfo. Los acuerdos y
apoyos de grupos tradicionales de la vida política local son determinantes,
pues se demanda de una serie de “amarres” que al final son compromisos políticos
“costosos” para la administración de un político sin partido. Hay elecciones
donde la confrontación entre fuerzas políticas tradicionales beneficia la
aparición de candidatos anti-partido quienes tendrán que aprovechar el momento,
pues no sólo se compite con el candidato si no con los aparatos partidistas.
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