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martes, 22 de septiembre de 2015

grupos de poder y empresarios

El estudio de los grupos de poder está íntimamente ligado con la evolución del régimen democrático en la medida de que su marco de acción es cuestionado por grandes núcleos de población a quienes se les ha  restituido capacidades ciudadanas y de intervención en los asuntos públicos. Las tendencias a transparentar y a la construcción de un proyecto contra-democrático de control sobre los gobiernos han permitido poner atención en estos actores que han logrado organizar sus intereses y así poder influir y determinar la agenda pública a partir de un discurso y acción pública. Las alianzas los grupos de poder han establecido en áreas estratégicas con el Estado se convierten en parte de una estrategia política de estos grupos, quienes en su capacidad de influencia capturan o anclan sus proyectos. Sin duda, esto determina una nueva relación de lo público estatal, pues hay que reconocer el discurso gubernamental está seducido por esta visión particular que le brinda un campo de acción más amplio sin que su trabajo gubernativo este expuesto a principios éticos o morales.
La metamorfosis no sólo del discurso gubernamental si no también de la función del Estado ha sido analizado en países como Argentina, Chile donde las acciones empresariales por sectores estratégicos fueron claves para ver cómo ocurrieron los cambios socio-políticos y socio-económicos en sus respectivas sociedades. Es interesante valorar que la relación entre los grupos de poder y el Estado si bien se volvió más transversal el factor jerárquico alineaba los campos de actividades para alentar a aquellas áreas que se aperturaron a la inversión extranjera vía los grupos  de poder locales que como pequeños inversores encontraron en dichas alianzas verdaderas fuentes de ganancias inmediatas.
Es decir, en algún momento tenemos que referir a la redefinición de lo público estatal entendiendo que en la apariencia el supuesto repliegue no es más que el permanente ajuste condicionado mutuamente de la frontera entre lo público-privado. Asimismo lo que nos enseña el fortalecimiento de los distintos sistemas capitalistas imperantes en América Latina es que las relaciones de poder siguen vigentes determinando las diversas negociaciones que permiten control y delegación desde y para el “gobierno indirecto cada vez más privado”. Es decir en ningún momento existe un ocaso de la influencia de lo político en espacios de decisión gubernamental.

En el caso mexicano los grupos de poder son actores que se han vuelto claves en la dinámica de evolución de sectores estratégicos desde las reformas constitucionales que han abierto áreas de la economía que demandan de liquidez, es así que los contratos por servicios abrieron paso a un cambio en la existencia de la empresa pública, hasta el modelo en el que empresas como PEMEX, CFE se han convertido en empresas productivas del Estado. Estas transformaciones estructurales de sectores claves de la economía nacional refuerzan la presencia de actores económicos de los que hay que reconocer su dinámica y relevante papel en la articulación de las nuevas relaciones económicas, políticas y sociales. Relaciones que cuando lo situamos en clave sistémica damos cuenta de que los cambios implementados en el capitalismo mexicano lo sitúa con una serie de atributos que lo diferencian del modelo impulsado por Argentina y Brasil en donde se ha consolidado un modelo capitalista guiado por un mercado interno que tiene de agente tutelar o guía al Estado, mientras tanto México se ha lanzado a la aventura de construir un proyecto capitalista de subcontratación internacional desarticulado hacia el interior, pero bien articulado externamente.  

martes, 8 de septiembre de 2015

La fragilidad del Estado de derecho: Ayotzinapa a un año


Salvador Mora Velázquez

El crimen cometido a estudiantes en Iguala implica un parteaguas en el sistema de justicia mexicano , haciendo eco de periodistas podemos reconocer que los autores materiales involucrados son policías municipales y miembros de un grupo criminal; sin embargo, los motivos no son del todo claros. En el crimen resalta la falta de confianza institucional en la justicia, además la integración de las pruebas que arroja la investigación muestran omisiones (la prueba de un quinto camión, la pira que ardió a 1600 grados), es así que el trabajo de la PGR se pone en duda por sectores de la sociedad y  familiares de las víctimas. De esta manera, podemos advertir que el Estado de derecho adolece de un órgano garante que restituya la capacidad del Estado para garantizar el  establecimiento del imperio de la ley. Más allá de una comisión de expertos peritos se requiere una reforma profunda del sistema de justicia.

lunes, 7 de septiembre de 2015

Transparencia en los programas sociales

Salvador Mora Velázquez

La política de transparencia y rendición de cuentas permite constituir un sistema de control y sanción que está habilitado para garantizar índices óptimos de legitimidad entorno del desempeño y trabajo gubernamental, por eso asumimos que la instituyente acción de crear un Instituto de Transparencia (2006) por parte de la izquierda en el DF es para que a partir de la publicitación como un mecanismo de interacción entre gobernantes-gobernados se logre resolver o se contenga –si fuera el caso- para resolver los niveles de desconfianza que ni los organismos autónomos han podido contener.  

El déficit institucional que se traduce en una incapacidad de estos cuerpos para generar confianza es un problema que escapa a las propias capacidades de los cuerpos de representación, pues el primer dilema con que se enfrentan los gobiernos locales es que la percepción ciudadana no vislumbra una distinción entre el gobernante federal o local –la política es una y sus actores son parte del mismo actuar- de ahí que el gobernante de izquierda tiene que reforzar prácticas proactivas que vayan a beneficiar directamente sobre los índices de aceptación ciudadana en su gobierno; si a lo anterior agregamos los problemas connaturales a los gobiernos representativos y propiamente a la democracia liberal quien vive una permanente desafección social y por ende los gobiernos en América Latina. Esta situación de crisis  han generado desestabilidad que se traduce en ingobernabilidad. Para ello los gobiernos y tanto la izquierda –como ha ocurrido en la capital federal de México- buscan ser más imaginativos con propuestas que escapan al terreno social, para impactar esferas de los derechos individuales, derechos políticos e incluso derechos sociales. 

La llegada de la izquierda en México tiene como antecedente las diversas crisis económicas que devinieron en crisis políticas, en un momento donde predominaron los gobiernos débiles que de cierta manera fomentaron actos que fueron dañando el tejido social son diversas las formas en que los gobiernos liberales atentaron contra la sociedad, destacamos las políticas de choque aplicadas que afectaron directamente el poder adquisitivo de la sociedad, la inefectividad de la ley para regular las relaciones entre particulares, son escenarios con que se topó un proyecto de izquierda.

Resolver la desconfianza estructural, la corrupción e incluso el problema creciente de la desafección ciudadana hacia los gobiernos democráticos nos obliga a recuperar la idea de sociedades vigilantes bajo los mecanismos que la accountability ha abierto para que se constituyan interrelaciones basadas en principio éticos de control y transparencia de las acciones de los gobiernos, tanto en el ámbito federal como local, estas prácticas de publicitación son un impulso de la izquierda en el DF, de esta manera el Partido de la Revolución Democrática ratifica su compromiso ya no sólo con la democracia sino con la calidad de ésta.

La izquierda se caracteriza por aglutinar simpatías y militancias entorno de objetivos democratizadores que trazan como fin último la transformación social, de ahí que cuando hemos considerado que la transparencia y rendición de cuentas son prácticas que cubren las relaciones ejecutivo local y la Asamblea Legislativa –vía la Contaduría mayor quien se convierte en un actor que obtiene atribuciones de corresponsabilidad más que de control, señalamos lo anterior ya que no podemos omitir que la revisión de la cuenta pública de la hacienda del Distrito Federal por parte del órgano legislativo se convierte en una práctica proactiva y no de reactiva al tener la mayoría de legisladores el partido en el poder , variable sustantiva para valorar por qué una política de control no se convierte en una práctica que afecte el desempeño del gobierno.

Asimismo podemos considerar que la constitución de un órgano como el Instituto de Acceso a la Información Pública del DF es un paso más para garantizar la transformación de la esfera pública-estatal a partir de la publicitación de los actos gubernamentales ante públicos ciudadanos independientes que ven limitaciones en las prácticas corporatistas de la época autoritaria o de miembros activos de la sociedad civil que están pendientes del actuar de sus gobernantes.

En cuanto a programas sociales que devienen de una agenda de políticas que se basa en el principio de igualdad tiene que encontrar que un proyecto como lo es la implementación de algún tipo de renta básica la cual se ha configurado en programas de apoyo como son becas para estudios de niños y jóvenes que se encuentran dentro del núcleo poblacional con quien el Estado se ve comprometido a otorgar educación gratuita –en el caso mexicano la Constitución , entrega de apoyo al transporte, programa de útiles y uniformes escolares y el programa de seguro de desempleo han cristalizado en proyectos que buscan si no acabar con la pobreza sí limitar su avance, frenar los impactos que las políticas de libre mercado causan en los núcleos de población de la ciudad.

La ciudad de México no escapa a los males de las metrópolis occidentales: “hombres y familias sin hogar que bregan vanamente en busca de refugio; mendigos en los transportes públicos que narran extensos y desconsoladores relatos de desgracias y desamparo personales; comedores de beneficencia rebosantes no sólo de vagabundos sino de desocupados y subocupados; la oleada de delitos y rapiñas, y el auge de las economías callejeras informales (y las más de las veces ilegales)” Wacquant (2001: 170), por eso es oportuno pensar que una agenda de políticas que tiene por tema dar solución a la tensión igualdad-libertad, esa es la raíz o el origen de por qué plantear una propuesta de renta básica pues lo que busca es garantizar un derecho humano irrenunciable justicia y dignidad, por eso como valores inalienables al ser humano las políticas y programas que los gobiernos de izquierda han implementado para lograr que las “subclases” de ciudadanos, que forman parte –se quiera o no- de la ciudad de México, cuenten con elementos mínimos para garantizar su sobrevivencia a partir de un principio solidario que apela a la restitución de la cohesión social.

Cuando hablamos por eso de programas que buscan que los niños y jóvenes de la capital no abandonen sus estudios  a partir del otorgamiento de becas, insumos básicos para garantizar su presencia en el aula (ya sea mediante el otorgamiento de útiles escolares, tarjetas de descuento al 100% en el uso del transporte administrado por el gobierno local –no así el concesionado-) permiten  consolidar un apoyo a las bases trabajadoras quienes no sólo se ven expuestas a la privación y carencia material sino también a la condescendencia de los ricos para vivir –debido a los magros salarios o el nivel de renta per cápita que no corresponde con el valor-trabajo depositado en el bien obtenido del obrero, sea de cuello blanco o azul

En virtud de lo anterior y retomando el binomio ricos-pobres tenemos que la dependencia del trabajador de su trabajo y propiamente de las relaciones de subordinación con el empresario lo vuelven un ser vulnerable, pues su existencia material condicionada mengua su libertad. En palabras de Daniel Raventós (2006:18) la desigualdad social es un freno para el goce de la libertad de millones de personas, con esta afirmación tenemos que el riesgo de proyecto de país, de ciudad siempre dependerá del binomio libertad e igualdad ya que configura dos principios que en la práctica son valorados por la izquierda y la derecha en dos órdenes opuestos, mientras el primero busca un papel de responsabilidad pública del Estado el segundo busca la limitación del mismo elevando al mercado a un espacio de preeminencia insano para el devenir de toda sociedad.

Es así que una agenda social bajo prácticas de bienestar mínimo restituye un poco de lo que los hombres han dado a sus naciones, y una de ellas es el establecimiento de un proyecto que traza criterios universales sin considerar condición social (programa de apoyo a adultos mayores); se reserva a los pobres (becas, útiles escolares, la red ángel –un programa de salud básica-teniendo en cuenta la condición socioeconómica de los beneficiarios-, incluso dichos programas no buscan una contrapartida de restitución del beneficio obtenido con lo que estamos ante un gobierno que mantiene prácticas favorecedoras de una sociedad decente (Margalit, 1997) , la cual se distingue por contar con instituciones que no humillan a sus ciudadanos, es decir no atenta contra la integridad y respeto que se tienen ellos mismos, los miembros de una comunidad, asimismo no práctica la exclusión de ninguna minoría moralmente legítima. Bajo este esquema el gobierno de izquierda que por 18 años gobierna la capital mexicana es un oximorón dentro del desgaste del político mexicano, porque entre lo peor ha sabido construir un proyecto ejemplar en políticas públicas restitutivas de la dignidad humana.

La implementación de políticas en materia de seguridad en México: el caso de Programa Nacional de Prevención Social de la Violencia y la Delincuencia (Pronaped)

Salvador Mora Velázquez

En la implementación del programa de prevención del delito durante el sexenio del presidente Enrique Peña Nieto se han encontrado limitaciones , destacamos los siguientes hallazgos:

a) La metodología para la selección de las demarcaciones prioritarias no es transparente En los informes de evaluación que al respecto ha realizado México Evalúa A. C. Se encuentra que los criterios de selección de las demarcaciones e spoco claro, actualmente con datos de octubre de 2014 se tiene que los municipios que forman parte de dicho programa son 94 municipios y cinco delegaciones políticas que corresponden a las 32 entidades de la República Mexicana, es decir por lo menos en su implementación se ha considerado a un municipio de cada una de las entidades que conforman el territorio mexicano. Sin embargo es poco claro advertir la selección habilitada por lo menos en la primera fase que se implementó tomando como eje a aquellos que se encuentran en las Bases del Programa Nacional para la Prevención Social de la Violencia y la Delincuencia e Instalación de la Comisión Intersecretarial(2013) al cual señalaba que las 57 demarcaciones con intervención focalizada se daban a partir de los siguientes criterios: porque tenían altas tasas delictivas “y condiciones que constituyen factores de riesgo para el surgimiento o permanencia de distintos tipos de violencia”, incluso dicha opacidad se extendía a la construcción de los polígonos o zonas focalizadas (espacio territorial en el que se dividieron los municipios o demarcaciones) de intervención las cuales se identifican por contar con una población de entre 10 ó 15 mil habitantes. No obsta aportar que los polígonos al interior de los municipios dividían el territorio de estos órdenes de gobierno de uno a siete polígonos. Con respecto a la incorporación de nuevas demarcaciones que se incorporaron para el año 2014 se destacan evidencias empíricas que no necesariamente pueden tomarse como criterios formales de la selección municipios como Apatzingán, Lázaro Cárdenas en Michoacán, Tecomán en Colima, San Luis Río Colorado en Sonora, Reynosa en Tamaulipas, se tienen indicadores de alta presencia del crimen organizado o de espacios territoriales de trasiego de drogas.

b) La distribución de recursos no está vinculada a los objetivos del programa Es interesante advertir que a dicho programa se le asignaron 2 mil 595 millones de pesos los cuales serían entregados a las entidades bajo tres criterios
• Población beneficiada
• Incidencia delictiva
• Cobertura territorial
Lo que resalta de dicho criterio es que no hace una distinción en los tipos de delito, realizando una generalización de lo que para el gobierno federal es prioridad atacar: el homicidio. En su definición estrecha del delito omite que la violencia diversifica su presencia y que sus distintos rostros atentan contra la vida colectiva. Al respecto podemos señalar que el rostro de la violencia forma parte de nuestra cotidianidad: “en los espacios públicos, , en las calles, se pasea por los parques, deambula por los caminos y también la encontramos asentada en los hogares, problemas como el narcotráfico, la trata de personas, el bulling, la violencia intrafamiliar y de género, el tráfico de armas, el secuestro y los desaparecidos, la extorsión, las ejecuciones, los feminicidios, la corrupción e impunidad y la ilegalidad son hechos que afectan el tejido social.” Valero Chávez(2015)
Es así que violencia es un síntoma de una fragilidad del tejido comunitario que está privado para conformar el entorno del día a día de los habitantes. De esta forma se arrancan espacios a la sociedad para ser secuestrados por la delincuencia y su rostro más conocido: la violencia. El miedo, el aislamiento que derivan como causas promovidas por la inseguridad son factores que manifiestan diversas problemáticas que no necesariamente se pueden generalizar, de ahí que criterios como el número de población no puede ser un criterio para asignación de recursos, pues hay factores incluso al interior de los polígonos o demarcaciones en las que la distribución desigual de la incidencia delictiva y sus implicaciones son factores clave para entender y por ende ofrecer respuestas acordes a cada particularidad. El perfil de incidencia delictiva determina la forma de intervención y no así una tipificación unívoca, ni siquiera un programa que busca impulsar el empleo es válido ahí donde la cadena productiva está detenida como ocurrió en algún momento en ciudades como Ciudad Juárez o Tamaulipas. Al respecto Tonatiuh Guillén (2014: 57) señala que hay espacios municipales en que “son necesarias estrategias de énfasis coercitivo, sobre todo en el corto plazo. En otras, el desarrollo social y la integración de grupos sociales al ámbito institucional son de urgente necesidad y una alternativa clara. Es decir, cada situación municipal requiere de modalidades de intervención que no solamente se distinguen en la escala, sino también en los contenidos.” Con respecto a los montos brutos arrojan peculiaridades en donde se encuentran variaciones en el porcentaje asignado para demarcaciones que ya se encontraban en el programa en el año 2013 y que se mantienen en el mismo en 2014. El descenso en el recurso ronda 4% o más del recurso originalmente asignado dicho ajuste se considera se debe a que se han incorporado nuevas demarcaciones o municipios. Incluso se puede considerar que si se analiza por entidades federativas (estados) los montos relativos aumentan ya que hay estados de la República que adicionaron municipios al programa México Evalúa(2015). Los estados que obtuvieron mayores recursos son Hidalgo, Michoacán, Tabasco. Incluso ampliando nuestra observación en el primer año de implementación del programa se destaca lo siguiente:

“no todas las demarcaciones [seleccionadas] se encuentran en la parte superior del ranking por factores de riesgo. Dada la falta de información y claridad sobre los procesos de selección, no es posible saber si la selección de las demarcaciones responde en mayor medida a los factores de población, geográficos y de incidencia delictiva que se mencionan en el artículo 10 de Presupuesto de Egresos de la Federación de 2013, o a los factores de riesgo.” México Evalúa(2014)
c) La mayoría de los diagnósticos en los proyectos de prevención presentados por las  autoridades locales carecen de evidencia sólida. Es necesaria la comparación entre los dos primeros años de implementación del programa marco ya que el año 2013 ya que los criterios de diagnóstico se modificaron al año siguiente, de realizar un diagnóstico por proyecto ahora se realizaba un diagnóstico por demarcación (municipio). Incluso con base al documento realizado por Chapa y Ley podemos retomar que los diagnósticos correspondían a años anteriores y por ende para programas distintos a los que para esta convocatoria se solicitaban. Considerando los elementos que están omisos en los 176 documentos de diagnóstico en 76 se destaca “no identifica explícitamente el nivel de gobierno ni el área responsable de su elaboración.” México Evalúa(2015) A pesar de que se pudieron detectar elementos cuantitativos incluidos en los diagnósticos para el año 2014 como son población, educación, salud, situación socio-económica, incidencia delictiva/ percepción sobre inseguridad, capital social esta información resulta insuficiente puesto que la unidad territorial no es la demarcación (municipio o zona metropolitana) si no son los polígonos (colonias), este elemento no permite identificar variables sensibles para la elaboración de la política pública o incluso para desarrollar las estrategias de intervención; esta necesidad de información es una condición relevante para que estas intervenciones puedan ser precisas ya que tienen un focus de población y acciones que están establecidas para los problemas particulares que se pretenden atender exitosamente. Hay que recordar que la diversidad de acciones punitivas, así como las causas que las originan son factores que no deben omitirse; por ende si esta identificación no es clara en niveles micros la estrategia de intervención tendrá omisiones importantes. Al respecto Tonatiuh Guillén(2014) señala “En la vida cotidiana adquiere una importancia mayor el delito más frecuente que el delito de alto impacto porque es más probable sufrir un robo, por ejemplo, que estar involucrado en un evento del crimen organizado. Esta diferencia también se nota considerando la situación de las ciudades y su perfil de- lictivo específico. Hay ciudades en donde los delitos de alto impacto son escasos (Mérida, notablemente) y otras donde pueden ser muy elevados, como Ciudad Juárez entre 2007 y 2012.” Bajo esta observación, que no exista este cuidado en la obtención de la información por parte de los órdenes de gobierno municipal para identificar los factores que alteran la seguridad  pública en espacios como son la calle nos coloca en dos planos: la ausencia de una metodología que homogenice los indicadores que permitan evaluar cuantitavemente los temas de seguridad, el otro elemento es la toma de decisiones que no cuenta con información suficiente. En el año 2014 a pesar de que existen indicadores cualitativos como son focus group o recorridos exploratorios por las zonas de atención, estos elementos cualitativos no permitieron identificar factores de riesgo con algún tipo de delito, es decir no se resuelve la pregunta¿qué problema o factor de riesgo delictivo o de violencia necesita atenderse en el polígono? Asimismo, otro de los problemas de los diagnósticos es que los programas y/o acciones a desarrollar no establecen una relación causal de impacto positivo con lo que se valorice que la estrategia es oportuna porque se busca atender los factores generadores de violencia y delito.
d) La mayor parte de los proyectos de prevención presentados por las autoridades locales no incorporan indicadores y metas que hagan posible la evaluación de su impacto en materia de prevención social. Si retomamos las debilidades de los diagnósticos del año 2013 tenemos demasiados elementos para resumir el por qué de la falta de indicadores que evalúen el impacto de las estrategias y/o programas en las demarcaciones. No obsta considerar que ante la falta de adecuados diagnósticos los resultados son evidentes. Pues el objetivo básico es la implementación Pronaped en primera instancia, hay que recordar que dicho programa formaba parte de los acuerdos del Pacto por México en donde las tres principales fuerzas políticas del país establecieron puntos de convergencia de lo que debía afrontarse, no así sus resultados. Se dejó en manos del gobierno su implementación así como el de dar seguimiento y evaluación. Si retomamos la clasificación de los tipos de diagnósticos que se elaboraron por parte de las demarcaciones para solicitar fondos y así implementar sus programas tenemos cinco tipos de documentos de diagnósticos que agrupan a al totalidad de solicitudes hechas, cabe destacar que en todos los documentos hubo fallas, a saber la clasificación nos indica los principales límites hallados
“1)Diagnóstico objetivo basado en indicadores objetivos cuantitativos
y/o cualitativos
Estos fueron los casos en los que se expuso evidencia, ya sea proveniente de reportes de las llamadas al número de emergencias, encuestas, o de algún estudio realizado por instituciones independientes, por medio de la cual se identifica el problema que se busca atender con las actividades del proyecto. 2)Los casos que caen en ambas categorías incurren en una o las dos fallas siguientes: el diagnóstico se limita a presentar información sociodemográfica del polígono o municipio sin relación con lo que se termina definiendo como el tema del proyecto, o se presentaron a manera de diagnóstico una serie de conjeturas en torno al problema y su(s) causa(s) sin evidencia objetiva que las sustente. La pregunta que no logra responderse claramente en ambos casos es ¿qué problema o factor de riesgo delictivo o de violencia necesita atenderse en el polígono?
3)Se trata de una justificación del proyecto En esta categoría se ubicó a los casos en los que en el espacio asignado para el diagnóstico se presentaron argumentos para justificar la realización del proyecto y/o se ahondó en detalles del proyecto sin proporcionar información que refleje algún tipo de análisis de problemas en la demarcación con el objetivo de atender de manera precisa factores generadores de violencia y delito.
4) No hay diagnóstico Dentro de esta categoría se identificó alguna de las siguientes tres situaciones: a) el espacio para exponer el diagnóstico que justifica el proyecto se dejó en blanco; b) se repitió el objetivo del proyecto en lugar de construir un diagnóstico; o c) aparecen argumentos con problemas de sintaxis que hacen imposible su comprensión. El problema que se genera es, para términos prácticos, el mismo de la categoría anterior. Al no haber expuesto los problemas o necesidades presentes en la demarcación, no es posible valorar la coherencia entre lo que se detectó y el cambio que se pretende lograr con la implementación del proyecto, ni la pertinencia de la acción en general.
5) No aplica diagnóstico Esta clasificación engloba actividades que se programaron por separado y que propiamente no constituyen por sí solas un proyecto de prevención social del delito.” México Evalúa(2014)
En virtud de lo anterior podemos señalar que la elaboración de los proyectos fueron elaborados por los gobiernos estatales, municipales o consultoras privadas; sin embargo a pesar de que en su elaboración no debería valorarse la capacidad de los equipos técnicos es probable considerar las limitaciones de estos equipos para la elaboración de dichos documentos. Por otra parte en todos los proyectos la prevención del delito es factor clave para considerar su financiamiento, el focus de población a atender es determinante y propiamente la acción preventiva en la que la meta verdaderamente impacta en la protección y/o prevención de la victimización de la población ya sea en los polígonos o municipios. El sentido y cantidad de los indicadores así como la definición de lo que se mide es contradictorio en programas como el Programa Intervención Temprana de Problemas de Aprendizaje y Conductuales (Entrega de Lentes) ya que no resulta claro cómo y en qué magnitud se contiene el delito con esta acción, asimismo destacan casos como el programa de recuperación de espacios públicos en donde la asignación de recursos para alumbrado público no queda claro en qué medida previene el delito. Incluso hay casos en los que la evidencia que permite observar la relación entre el diagnóstico y la ejecución del programa para garantizar la protección de la comunidad es difusa e incluso rebasa el objetivo del programa marco pues “la rehabilitación de un proyecto en Toluca para remodelación de banquetas y camellones con plantas de ornato y pasto” Maerker(2015) es parte de las acciones de gobierno del municipio no de la federación vía el Programa Nacional de Prevención del Delito.
Finalmente, del total de proyectos presentados en las 5500 acciones que el Pronaped financia sólo “el 27.5 por ciento de los proyectos cuenta con indicadores que permitirán evaluar si se alcanzó el objetivo del proyecto. En el resto de los casos, las metas e indicadores definidos no abordan en absoluto el cambio o resultado esperado que se plantea en el objetivo.” México Evalúa(2015)