Las
evidencias existentes nos muestran que las zonas arrancadas de la égida del
Estado y por ende del marco regulatorio de defensa y protección de los derechos
humanos, los derechos como consumidor, los derechos ciudadanos, etc., se han incrementado y a su vez reflejan la
reducción de lo social.
Es
importante destacar que este proceso de
retirada estatal en el ámbito individual o subjetivo se entiende como el
momento de la política de individuación en la que el Estado y sociedad
redefinen la forma de interacción que establecen, teniendo por propósito conformar
un individuo basado en principios de autonomía, responsabilidad, activación y
el compromiso de sí para enfrentar los riesgos que devienen de un mundo de
incertidumbre.
En ese
escenario la intervención estatal lejos de ofrecer una alternativa a la alta
individuación, la refuerza a partir de iniciativas implementadas que
“... intervienen en el seno de
dispositivos de larga data, [...] ayudas para conseguir trabajo [...] lo hacen a nivel de organizaciones y empresas
[... mediante] iniciativas de
contratación y de subcontratación [...] a nivel institucional , las políticas
de individuación se desarrollan en el
marco de [...] cambio de programa que
gobierna cada institución...”(Merklen, 2013:73)
Al
respecto señala François Dubet (2013:443) lo siguiente
“La decadencia del programa
institucional lleva a cambiar de perspectivas y a pasar a una concepción más política de las instituciones porque no
puede haber otro modo de
legitimidad del trabajo sobre los otros que aquella surgida de la democracia...”
Una
democracia que es entendida como aquella en la que se materializa una igualdad
social que permite una proximidad vinculante entre sus miembros,
posibilitándose así una identidad o sentimiento que socializa al uno y el otro
bajo parámetros solidarios. Ser iguales a pesar de las diferencias.
Sin
embargo el proyecto institucional arriba referido es cuasi imposible, pues
donde priman poderes fácticos se determinan prácticas alejadas de principios
legalmente constituidos y por ende, alejados de una sociedad de semejantes, es
decir no es posible construir relaciones de interdependencia, incluso no
existen las condiciones para “...formar parte de un mismo conjunto y poder así
[...], formar una comunidad de la que nadie estaría excluido...”(Castel, 2015:44).
Al escenario
anterior hay que sumar el fenómeno de la inseguridad social que provee el
mercado informal, ya que la amplitud de marginalidad que se constituye nos
ofrece tanto una base laboral informal que alcanza el 57% de la mano de obra en
México, por ejemplo, es decir 30 millones de mexicanos están excluidos de la
seguridad social y de la patrimonial que como extensión nuclearon una serie de
derechos y de expectativas individuales a lo largo de una política social que
se ha agotado con el arribo de las políticas de individuación. El quid de la cifra arriba presentada es
cuando observamos por subcategorías el problema, la base trabajadora del país está
expuesta a circunstancias diferentes
para acceder a un empleo seguro y decente, en el caso de la informalidad los
datos muestran que “las mayores tasas de empleo informal se
encontraron entre las mujeres (47.7 por ciento frente al 44.5 por ciento de
hombres), jóvenes de entre 16 y 22 años, con 7 ó 9 años de escolaridad, y
principalmente en la construcción y los restaurantes...” (Sin embargo, 2016).
Como hemos señalado
el escenario es complejo, si atendemos las zonas que quedan excluidas del
desarrollo y valoramos su viabilidad esta se halla reestructurada en torno a la
violencia, es decir, van a ser espacios exentos de las reglas de convivencia
cívica que un sistema legal provee, en el que cualquier vinculo o relación
entre los miembros de la comunidad política es establecido a partir de un
reconocimiento mutuo de la ley (igualdad social), es el privilegio o una
estratificación constituida en la fuerza o violencia la que altera las bases
mínimas de convivencia entre los miembros. Por ende, la idea de la estatalidad
vive un proceso de achicamiento derivado de su capacidad de dirección en el
contexto de la vigencia de un Estado de Derecho garante de una ciudadanía
integral.