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jueves, 2 de marzo de 2017

El retiro del Estado como causa de la desinversión social

La función de vigilancia que el estado constituye sobre aquellos sectores poblacionales (guetos) o barrios marginales de la ciudad reafirma el incremento en el gasto público en materia de seguridad, que en México se ha incrementado en 200% al pasar en el año de 2001 de 73,000 mdp a 219, 000 millones mdp en el año de 2013. Los datos son relevantes, en la medida de que avizoremos que los recursos asignados en la materia el 87% del presupuesto se canalizó para gasto corriente y para perseguir el delito, omitiendo acciones o tácticas preventivas. De esta manera estamos ratificando nuestra primera observación sobre el papel que el estado ha asumido en la era neoliberal pues ha dejado de implementar un proyecto de proveedor a uno con funciones disciplinarias. Este Modelo constituido implica dos fenómenos yuxtapuestos refuerzo y debilitamiento. Es decir, en el estado se muestra una "marcada disminución de la profundidad y el alcance de la regulación estatal..." (Wacquant, 2015:116).
Este fenómeno puede entenderse con el incremental número de personal de seguridad privada con que echa mano la población para proteger su vida, sus bienes; asimismo podemos considerar los múltiples justicieros o linchamientos en los que se ve involucrada una comunidad en aparente desafío a un Modelo de estado de derecho fragmentado, condicionado a la adopción de una función disciplinaria -como lo hemos señalado- que recae en la policía, sistema de justicia (criminalización de la protesta, Modelo asimétrico en el que una justicia selectiva que impera bajo criterios garantes de la desigualdad en el tratamiento), y en el sistema carcelario.
El impacto del retiro del estado que reconocemos como parte del fenómeno de la desinversión social no sólo golpea sobre el factor que se desarrolla en la esfera de la economía urbana y que se traduce en falta de inversión y de ingresos, sino también hallamos un segundo fenómeno que se configura a partir del quiebre de las relaciones sociales indirectas "sostenidas por las instituciones públicas y por las organizaciones privadas que éstas apoyan..."(Wacquant, 2015:117)
Incluso podemos ir más allá, ya que la desinversión social ha implicado un incremento en la desigualdad que ligado con el delito a la propiedad nos ofrecen una implicación relacional que se ve alimentada por el déficit de inversión del capital lo que golpea sobre actores productivos y por ende en la elevada tasa de trabajadores parados. Lo anterior nos lleva a decir que “...la degradación de las condiciones de vida de vastos sectores de la población estableció una asociación intrínseca entre delito y cuestión social...”(Kesler y Merklen, 2013: 17)
Por otra parte, el reto por brindar un nivel de seguridad que, inicia por generar un mercado laboral que brinde la oportunidad de trabajo en igualdad de circunstancias bajo esquemas que ofrezcan certidumbre (protección) y estabilidad al trabajador, permitiría sacar a grandes sectores de la población de situaciones de riesgo ya que se promoverían condiciones para un desarrollo integral de los miembros de la sociedad es grande. El estado en este escenario asume un discurso, que tolera y a veces incentiva las desigualdades sociales, que solicita a la población comprensión y aprobación a partir de un sentimiento de unidad nacional justificado en que la situación crítica rápidamente será superado y que pronto se volverá al camino que lleve a alcanzar a los países desarrollados. Fuera del estado queda una posible respuesta basada en el compromiso y acción por “... llevar al país por el camino de la emergencia y la recuperación.” (Giraud, 2015:114) 

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